El creador toma decisiones conscientes sobre su trabajo. El contenido. La forma. Su presentación final. En el momento en que la obra sale de su estudio para ser expuesta en otro lado –llámese editada, proyectada o interpretada– se enfrentará a condiciones que están fuera de las manos del creador. Si es lo suficientemente poderosa, tendrá eco en el espectador. Para algunos, en ese momento nace la obra.

En 1960 la obra de Hans Haacke sorprendió a todos. Parecía tener vida propia. Sus Weather Boxes –cajas de acrílico transparente con agua– funcionaban gracias a la evaporación y condensación del agua, dejando, como único rastro de su funcionamiento, patrones únicos en las paredes de acrílico. Mismos que se desdibujaban y volvían a crearse cada vez que el agua de condensaba. Eran real-time systems. Quien dictaba el comportamiento de la obra era la naturaleza. Nadie más. Desarrollarlas, exponerlas en una galería y elevarlas al nivel de obra de arte eran, quizá, las únicas decisiones humanas que se podían tomar.

En 1970 Haacke fue invitado a exponer en una muestra colectiva bajo el tema de la información auspiciada por el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Haacke decidió participar con una pieza que se alejaba de las leyes de la naturaleza y experimentar con otro tipo de factores, los sociales. Su pieza Poll (sondeo), consistía en dos urnas transparentes, una pregunta a responder por los visitantes con un No o un Sí y papeletas para colocar en la urna correspondiente. La pregunta era "Considera que el gobernador Rockefeller, al no denunciar la política de Nixon en Indochina, ¿merece ganar en las próximas elecciones?". Cuando se clausuró la exposición, la encuesta se inclinó hacia el Sí por 25,566 votos. La pieza, polémica de por sí, podía haber pasado inadvertida por su radio de acción tan limitado –ni el número de visitantes que participaron significaba un riesgo real como tampoco era la intención del autor provocar un levantamiento. Pero la revista interna del MoMA se encargó de meter la obra en contexto –y reafirmar la tesis de Haacke– al aclarar que aún cuando la fundadora del museo era la madre del gobernador Rockefeller, el director del museo era el hermano del gobernador Rockefeller y el gobernador mismo formaba parte del patronato del museo, no se podía evitar cuestionar la validez y el humor de una pieza como la de Hans Haacke.

Cuando el autor comenzó a trabajar con los real-time systems, estaba consciente de que éstos se movían a partir de factores fuera del control del artista y del espectador. En un sistema natural, la naturaleza dicta su comportamiento. En un sistema social, es el complejo entramado de relaciones sociales quien dicta su comportamiento y no hay manera de predecir el resultado. Ahora bien, sería francamente inocente creer que una obra de arte es capaz de repercutir en algo tan complejo como una elección. Ese año Rockefeller fue reelegido. Sin embargo, Poll logró su cometido, evidenciar que un fenómeno social no dista de ser un sistema que provoca participación y termina por tener un efecto.

Joaquín Lavado, mejor conocido como Quino, cuenta que llegó a Mafalda por encargo. Una marca de aparatos electrodomésticos le pidió una tira cómica, en el estilo de Peanuts de Schultz, para anunciar sus productos de manera encubierta. Él, acostumbrado a hacer sólo cartones y sin conocer lo que le pedían, consiguió todos los libros de Peanuts que pudo y los estudió y analizó antes de crear algo. El resultado les pareció publicidad encubierta y la tira no fue publicada, Mafalda quedó en el cajón para ser resucitada poco tiempo después. Quino dibujó a Mafalda durante diez años seguidos y sin interrupción. Todos los días se sentaba a la mesa de trabajo con la consigna de sacar algo bueno, ya que el éxito de Mafalda lo comprometía a mantener un nivel de calidad. Con el tiempo, esa dinámica llegó a desgastarlo. "En el arte y el humor, los temas se agotan" comentaba Quino. Además, él quería hacer otras cosas "es como si un carpintero tuviera que hacer siempre la misma mesa" argumentaba –aún cuando hacer una mesa y hacer a Mafalda no es lo mismo.

En 1974 Quino toma la decisión de no continuar con Mafalda. Fue una decisión difícil. Pero temía que, con el tiempo, se volviera algo repetitivo, monótono. No quería que se convirtiera en eso. Renunció a ella para no llegar a la costumbre. Las entrevistas que ha otorgado el autor, a la fecha, se han centrado en el tema de Mafalda, aún cuando han pasado más de treinta años de haber dejado de dibujarla.

Una obra trasciende al creador y no hay nada que pueda hacer para evitarlo. Todo aquello que provoque, que se escriba, se piense o se diga sobre ella comienza a formar parte de sí misma. Entonces, nadie puede decir cuándo una obra está terminada.


Imagen portada:
State of the Union. Hans Haacke, 2005

Imágenes artículo:
MoMA Poll. Hans Haacke,1970
Kondensationswürfel. Hans Haacke,1963


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